Feijóo: tres años en lista de espera

El escenario político

Luces y sombras del trienio de Alberto Núñez Feijóo como presidente del PP y jefe de la oposición

VALLS (TARRAGONA), 09/03/2025.- El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, participa en una calçotada en Valls (Tarragona) junto a otros miembros de la formación, este domingo. EFE/ Quique García

En el XX congreso nacional, celebrado en Sevilla el 2 de abril del 2022, Feijóo fue aclamado como presidente del PP con más del 98% de los votos

Quique García / EFE

El próximo día 2 de abril se cumplirán tres años de la llegada de Alberto Núñez Feijóo, por entonces presidente de la Xunta de Galicia con tres mayorías absolutas consecutivas, a la presidencia del PP. Un trienio que empezó de forma convulsa, con la feroz defenestración de su predecesor, Pablo Casado, orquestada por la líder madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y secundada por los demás barones territoriales, y en el que el que el principal objetivo del político gallego, por el que apostó por él su partido, no se ha conseguido.

La Moncloa se quedó a cuatro escaños en las elecciones de julio del 2023 –adelantadas por Pedro Sánchez tras el batacazo socialista de las municipales y autonómicas de mayo de aquel año– y, pese a que el PP fue el partido más votado y obtuvo 137 diputados, 16 más que el PSOE, la estrategia del presidente del Gobierno de levantar un muro frente a la derecha y la extrema derecha, que se habían aliado en varios ejecutivos autonómicos hasta entonces en manos de la izquierda, como los de la Comunidad Valenciana, Extremadura o Aragón, dio resultado y permitió, in extremis, su segunda investidura.

La mayor dificultad a la que se enfrenta Génova es hallar la fórmula para mantener a raya a Vox

Con todo, no fue sin que antes lo intentara Feijóo, que, a pesar de saber que fracasaría –de nada sirvieron sus cantos de sirena hacia Junts al no poder ofrecer a los de Carles Puigdemont la amnistía con la que se los ganó Sánchez–, no quiso perder la oportunidad de ofrecer su propio programa de gobierno ante la Cámara y no ha dejado de reivindicar su triunfo electoral frente al “pacto entre perdedores” que le arrebató la presidencia. “Un inmenso error”.

Así fue como recibió Feijóo el acuerdo de Sánchez con todas las fuerzas políticas del hemiciclo salvo el PP y Vox, a los que no quisieron sumarse ni los siete diputados posconvergentes, por más que algunos dirigentes de Génova trataran de convencerlos al hablar de España como un “Estado plurinacional” y aún hoy echen de menos el pragmatismo negociador de Jordi Pujol, ni los cinco del PNV, cuyo portavoz, Aitor Esteban, ha sido diana de las ásperas invectivas del popular Miguel Tellado.

SEVILLA, 02/04/2022.- El nuevo presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (i), saluda a su antecesor en le cargo, Pablo Casado (d) tras su discurso en la segunda jornada del XX Congreso Nacional del PP que se celebra en Sevilla. Alberto Núñez Feijóo ha sido elegido este sábado nuevo presidente del PP con el 98,35 por ciento de los votos válidos de los compromisarios congregados en la capital andaluza. EFE/Julio Muñoz

Alberto Núñez Feijóo junto a su predecesor en le cargo, Pablo Casado

Julio Muñoz / EFE

La frustración inicial, a la que ha costado sobreponerse, ha dado paso en la dirección del PP a una estrategia parlamentaria de persistente desgaste: desde el Senado, donde la oposición tiene mayoría absoluta y puede legislar a la contra, aunque, como se ha demostrado, el recorrido no sea largo y sus iniciativas acaben en el “congelador” de Francina Armengol, que es como Tellado ha bautizado la táctica de la presidenta del Congreso de ampliar continuamente el plazo de enmiendas para no tramitarlas, y también desde la Cámara Baja, donde en más de una ocasión se ha evidenciado que existe una mayoría alternativa, inclinada hacia la derecha, sobre todo en cuestiones fiscales y económicas.

Sea como fuere, en estos tres años Feijóo ha experimentado una evolución que va desde la moderación que exhibió cuando asumió el liderazgo y hablaba de “bilingüismo cordial” en sus visitas a Catalunya, celebradas por el empresariado, hasta una mayor acritud en las formas: del “no vengo a insultarle” cuando era senador y aún no se habían enfrentado en las urnas a los sonoros rifirrafes con Sánchez en las sesiones de control de los miércoles en el Congreso.

La etapa de Feijóo ha tenido su aciago cisne negro en la gestión de Mazón al frente de la Generalitat Valenciana

En esa deriva ha tenido un papel muy destacado Vox, un actor muy incómodo para alguien que venía de gobernar sin tener que hacer concesiones a la ultraderecha, irrelevante en Galicia, y que desde que aterrizó en Madrid se ha visto envuelto en una vorágine radical totalmente fuera de su control. Así, aunque Ayuso, atribulada por la situación judicial de su novio, no suponga ahora mismo la amenaza que resultó ser para Casado, el principal quebradero de cabeza para Feijóo es dar con la fórmula que a la líder le ha permitido mantener a raya a los ultras.

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Sin la varita mágica para hacer desaparecer a los de Santiago Abascal, el PP de Feijóo se ha refugiado en el hermetismo de la cúpula, y apenas hay dirigentes que se atrevan a criticar el argumentario de Génova –“para una vez que me dejan hablar...”, decía un cargo con décadas de gestión a sus espaldas el verano pasado, cuando la dirección le propuso ofrecer una rueda de prensa–, pero las discrepancias internas existen.

Tras la frustración inicial, el PP ha emprendido una estrategia de desgaste continuo del Gobierno

Mientras en su gabinete, cuyo núcleo es el mismo que tenía en Santiago, se jactan de las victorias que ha cosechado el PP desde que lo preside Feijóo –buenos resultados en las elecciones del País Vasco, excelentes en las de Catalunya y la reválida en Galicia, además de gobernar en catorce comunidades y ciudades autónomas y ganar las europeas–, otras fuentes del partido indican una trayectoria “de más a menos” y culpan a su equipo, que no ha hecho sino esperar el turno ante un Sánchez que, tras ser reelegido, se ha visto inmerso en escándalos de corrupción.

Esta “debilidad” del discurso oficial es la que señala también un dirigente del PP: “No entienden el espacio comunicativo nacional, donde no puedes pasarte el día tapando fugas en lugar de lanzar tus mensajes. Lo peor que puedes hacer frente a un conflicto es negar lo evidente”, sostiene ante la última crisis, el auténtico cisne negro de la etapa de Feijóo, la gestión de Carlos Mazón al frente de la Generalitat Valenciana.

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