Los groenlandeses aguardan la incómoda visita este viernes del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, con su esposa y una delegación de cargos oficiales, que viajan a la base espacial estadounidense de Pituffik, en el noroeste de la isla ártica codiciada por Donald Trump. Vance pronunciará allí un discurso ante los militares de su país, en una nueva muestra del agresivo interés de Washington por anexionarse este territorio semiautónomo de Dinamarca, un país aliado.

Casas entre la nieve en Nuuk, capital de Groenlandia, en el mes de marzo
Groenlandia rechaza esta pretensión, como se desprende no solo de las reiteradas declaraciones de su clase política, sino de una encuesta de finales de enero en la que el 85% de los groenlandeses –la población es de unos 57.000 habitantes- afirmó no querer que su isla pase a formar parte de Estados Unidos. Esa misma encuesta indica que el 84% desea la independencia de Dinamarca, pero el 45% la quiere solo si no tiene un impacto negativo en su nivel de vida.
La conflictiva visita de Vance coincide además con la presentación este viernes del acuerdo de coalición para el nuevo Gobierno, según los resultados de las elecciones parlamentarias del pasado 11 de marzo. El partido más votado, el liberal de la oposición Demokraatit (Demócratas), partidario de la independencia de Groenlandia respecto a Dinamarca por la vía lenta, que estaba en la oposición, ha consensuado una amplia coalición con todas las demás formaciones, exceptuando a la segunda formación política más votada, la centrista Naleraq (Punto de orientación), que propugna independencia ya.

El vicepresidente de EE.UU., JD Vance, y su esposa, Usha Vance, en Bay City, Michigan, el 14 de marzo
Los cuatro partidos suman 23 de los 31 escaños del Inatsisartut, el Parlamento de este territorio dependiente de Dinamarca pero con autonomía reforzada desde el 2009. “El 75% de la población está unida a través de esta coalición”, dijo Nielsen al presentar a su equipo, que incluye al actual primer ministro en funciones, el izquierdista verde Múte Bourup Egede, que llevará la cartera de Finanzas. Nielsen será investido primer ministro la próxima semana.
La delegación estadounidense en visita a Pituffik –base militar bajo control de Estados Unidos desde un acuerdo bilateral con Dinamarca de 1951- está formada por JD Vance y su esposa, Usha Vance; el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Michael Waltz; el secretario de Energía, Chris Wright; y el senador republicano Mike Lee del estado de Utah.

El liberal y futuro primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, festejado por seguidores tras la presentación de la coalición cuatripartita del nuevo Gobierno en Nuuk el 28 de marzo
Inicialmente, Usha Vance iba a ir sin su marido a una popular carrera de trineos tirados por perros en Sisimiut, segunda ciudad groenlandesa tras la capital, Nuuk, adonde iba a acudir también para visitas culturales. Pero la constatación de que la segunda dama no iba a ser bien recibida llevó a Washington a modificar el programa, incluyendo a JD Vance y limitando la estancia a la base de Pituffik.
Copenhague reaccionó el miércoles con cauteloso alivio al cambio de planes, después de que la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, dijera el martes que la visita de Usha Vance –que iba a viajar acompañada por Waltz- constituía “una presión inaceptable” sobre Groenlandia, y el primer ministro groenlandés en funciones, Múte Bourup Egede, la calificara de “provocación”, porque además estaban en marchas las negociaciones de coalición.
Egede pidió apoyo a la comunidad internacional y declaró vía Facebook: “Para que conste, el Gobierno de Groenlandia no ha cursado ninguna invitación para ninguna visita, ni privada ni oficial”. Egede es líder del partido de izquierda verde Inuit Ataqatigiit (AI), también partidario de la independencia respecto a Dinamarca, pero no en el corto plazo.
“Creo que es muy positivo que los estadounidenses hayan cancelado su visita a la sociedad groenlandesa; en su lugar, visitarán su propia base, Pituffik, y no tenemos nada en contra de ello”, declaró el miércoles el ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, a la emisora DR. Sin embargo, una nueva acometida del presidente Donald Trump ese mismo miércoles por la noche, en que afirmó que Estados Unidos “llegará tan lejos como tengamos que llegar” para lograr su objetivo, volvió a soliviantar los ánimos en Dinamarca y Groenlandia.

Groenlandeses protestando cerca del consulado de EE.UU. en Nuuk,con el lema: 'No estamos en venta', el 15 de marzo
Los groenlandeses de a pie han hecho saber su descontento, prometiendo que la delegación estadounidense no recibirá una cálida bienvenida. Malik Berthelsen, alcalde de Sisimiut, la localidad de 5.600 habitantes que acoge cada año la competición de trineos con perros, rechazó reunirse con la esposa de JD Vance, según informa el diario groenlandés Sermitsiaq. Para zafarse de la presión de la avanzadilla estadounidense que preparaba la visita, Berthelsen alegó que estaba en plena campaña para las elecciones municipales, que se celebran el próximo 1 de abril.
Todo apunta a que Washington se dio cuenta de que se dirigía hacia una operación de relaciones públicas que iba a fracasar, y por eso decidió cambiar de planes. Con todo, el anuncio incluyó un vídeo retador de JD Vance el martes, en el que decía que “los dirigentes de Estados Unidos y Dinamarca han ignorado a Groenlandia durante demasiado tiempo” y que esto iba a cambiar. El pasado 7 de enero, el empresario Donald Trump Jr., hijo del presidente, visitó Nuuk y ya entonces saltaron chispas en la isla.