Los compromisos de Sánchez e Illa con Junts y ERC enrevesan sus legislaturas

El escenario político

El Gobierno quiere abordar los presupuestos ante unos socios descontentos

Pleno en el congreso de los Diputados. Debate sobre la gestion de la DANA de Valencia.

Pedro Sánchez, en una sesión del pleno del Congreso de los Diputados

Dani Duch

Los procesos internos de Junts y Esquerra han demorado y congelado la negociación de los presupuestos generales del Estado durante semanas. El Gobierno quiere adentrarse en materia pasado el parón navideño, pero que se hayan celebrado ya los congresos de las dos formaciones independentistas no ha ayudado a que se despejara el camino para la Moncloa. El grado de cumplimiento de los compromisos que el PSOE y el PSC asumieron con los posconvergentes –en este caso solo Ferraz– y los republicanos –con acuerdos tanto con Pedro Sánchez como con Salvador Illa– para la investidura de ambos presidentes complica ahora la negociación. Tanto JxCat como ERC reprochan a los socialistas que no hayan cumplido lo pactado.

A todo ello hay que agregar la dificultad de conjugar y conciliar en un mismo proyecto los intereses opuestos de Junts y PNV, por un lado, y de los partidos más situados a la izquierda, ERC, EH Bildu y BNG, por otro; pero sobre todo con Podemos. Los morados se sienten desligados del bloque que permitió la investidura de Sánchez en noviembre del año pasado y tratan de emular a JxCat al encarecer su voto parlamentario y negociar medida a medida el apoyo al Ejecutivo central.

Tras varias semanas de silencio mediático, el expresident Carles Puigdemont quiso dar un toque de atención al PSOE por los incumplimientos de sus acuerdos en asuntos como la oficialidad del catalán en Europa, la ejecución presupuestaria o la delegación integral de competencias de inmigración a la Generalitat. Hace unos días el líder posconvergente llegó a señalar que a día de hoy su partido no está en condiciones de negociar las cuentas públicas. A su vez, el secretario general, Jordi Turull, lleva semanas emitiendo mensajes en esa misma línea y apuntó tras el congreso de su partido que si no resuelven los incumplimientos que detectan no se sentarán a negociar. Además, la formación reclama una compensación por la baja ejecución presupuestaria, bien con una transferencia, bien con una condonación de la deuda autonómica de la administración catalana.

Los posconvergentes exigen de antemano una compensación por la baja ejecución presupuestaria

Por si todo eso no fuera suficiente, hay que añadir la iniciativa parlamentaria que registró JxCat en el Congreso, una proposición no de ley (PNL) para que la Cámara Baja se pronuncie sobre la idoneidad de que el presidente del Gobierno se someta a una cuestión de confianza. Una maniobra con alta carga política y simbólica, aunque sin efectos legales.

De momento, el PSOE y Sumar, que tienen mayoría en la Mesa del Congreso, han chutado la pelota hacia delante y hasta después de las fiestas navideñas no entrarán en el fondo de la cuestión. Puigdemont, de todos modos, ya advirtió que en caso de que no llegue a tramitarse la PNL habrá “consecuencias irreversibles” y que la legislatura “puede ir al colapso”.

Con esos mimbres, la formación exige un “punto de inflexión” en su relación con Ferraz y que cambie de forma radical el escenario para seguir dando apoyo al Gobierno de Sánchez. Además, en las últimas semanas en JxCat han demostrado que no tienen reparos en votar con el PP y Vox si hay coincidencia de intereses, tal y como se ha visto con la reforma fiscal y otros asuntos económicos y sectoriales.

Junqueras no solo reclama cumplimientos para negociar las cuentas, sino también añadir nuevos pactos

En ERC también se cuecen habas a calderadas. Oriol Junqueras ha asegurado una y otra vez que su formación no entrará a negociar los presupuestos de Sánchez y de Illa hasta que no cumplan con lo pactado. Y una vez materializado, además, ha afirmado que deberán incorporarse nuevos acuerdos.

El presidente de Esquerra ha insistido estas últimas semanas sobre todo en la condonación de 15.000 millones de euros del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), la financiación singular y el traspaso de Rodalies. Las tres carpetas, junto a la amnistía, forman parte del acuerdo para investir a Sánchez, en noviembre del 2023. Pero los republicanos siguen a la espera.

De las tres cuestiones, la supresión de la deuda es a priori la más inmediata, la que consideran los republicanos que se puede solucionar con “tan solo apretar una tecla”. Pero la nueva financiación es un proyecto a años vista. Por ahora, la conselleria de Economia ha creado el programa para diseñar e implementar el nuevo modelo, con el economista Martí Carnicer al frente, e Illa ha prometido multiplicar por cuatro los efectivos para la Agència Tributària Catalana (ATC), para que tenga la capacidad de asumir todos los impuestos. El primer tributo, el IRPF, a lo largo del 2026. “Pero todavía son palabras, no hay hechos”, apuntan desde Esquerra.

La iniciativa de JxCat sobre una cuestión de confianza complica todavía más el escenario

En la documentación que se firmó en agosto, se subraya que “tendrá que formalizarse el presente acuerdo” sobre la financiación “durante el primer semestre del 2025” en la comisión bilateral Estado-Generalitat.

El traspaso de Rodalies va lento. La semana pasada se anunció la transferencia de 283 millones del Gobierno del Estado a la Generalitat por el déficit en Rodalies. Sigue el compromiso por parte de Sánchez, pero queda mucho camino por recorrer.

De todo ello hay una cuestión muy importante: todo lo que Sánchez no cumpla repercutirá en la relación de ERC con Illa. Esto es, si no hay condonación y avances sustanciales en Rodalies y financiación se verá afectado el apoyo de los republicanos a los socialistas en Madrid, pero también a los socialistas catalanes. “El PSOE es el PSC; el PSC es el PSOE”, justifican además desde Esquerra.

Illa ha asumido leyes de Aragonès, pero a la vez ERC cree que se retrasan la financiación y el traspaso de Rodalies

De los puntos más relevantes del acuerdo entre el PSC y ERC para la investidura, no ha dado ni un solo paso el de la creación de una convención nacional para la resolución del conflicto político. Tiene que presidirlo un miembro de los republicanos y debía constituirse en el primer pleno tras la formación del Govern de Illa. Esto es, a mediados de octubre. Pero se pospuso sin fecha definida.

Algo parecido sucede con el pacto nacional por la lengua catalana, un proyecto que se arrastra desde los inicios del gobierno de Pere Aragonès. Con Illa en Palau, tenía que aprobarse en los primeros cien días del Govern. La previsión es que se le dé el visto bueno en el primer trimestre del 2025.

Sin embargo, el PSC ha materializado algunos de los puntos del acuerdo con ERC: la creación de la conselleria de Política Lingüística, mantener el departamento de Feminisme, también el de Exteriors. Es significativo también que Illa haya asumido sin complicación alguna proyectos iniciados por Aragonès, como leyes para el estatuto de municipios rurales, para la agencia de integración social y sanitaria, para retirar el amianto o la ley de memoria democrática. Y estén encaminadas otras normas, com la del cuerpo de acción exterior o la supresión de la exención fiscal al juego del Hard Rock.

Hay otros puntos de acuerdo firmados aún en el tintero, pero en vías de resolución: el traspaso de competencias a los Mossos en puertos y aeropuertos (Illa anunció una Junta de Seguidad para inicios del 2025) o la creación de 50.000 pisos públicos.

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