Cambiar un hábito o salir de nuestra zona de confort no siempre es un ejercicio fácil de realizar. A menudo nos aferramos a la comodidad y dejamos de hacer planes por miedo al qué dirán o a lo desconocido, pensando que siempre habrá un mañana para llevar a cabo esa actividad a la que llevamos tiempo dándole vueltas en la mente. Sin embargo, seguro que pensaríamos de forma distinta si supiéramos la fecha de caducidad de nuestra existencia en este planeta. La neurocientífica Caroline Leaf sostiene que aceptar la mortalidad puede ser una herramienta poderosa para dejar de procrastinar en la vida.
En su pódcast Limpiando tu desorden mental, la especialista ha planteado una pregunta inspiradora a sus oyentes: “¿Qué puedo hacer en los próximos tres a cinco años que respetaré cuando mire hacia atrás desde mi lecho de muerte?”. Aunque no es común imaginar los segundos previos a morir, e incluso puede resultar incómodo y aterrador para muchas personas, la doctora nos anima a visualizarlo y repetir el ejercicio cada año para ayudar al cerebro a fijar nuestros objetivos de una manera más clara.
“Me encanta esta idea pre mortem”. Leaf sugiere comenzar imaginando nuestro cuerpo y mente en los instantes previos al último suspiro. “Piensa en cómo te gustaría verte físicamente, cómo querrías haber vivido y cómo deseas ser recordado”, explica. Una vez que tengamos una imagen clara, debemos preguntarnos qué acciones podemos tomar desde ahora para asegurarnos de alcanzar ese estado. La experta, por ejemplo, dice que le gustaría sentir paz, compasión, respeto por sí misma y la certeza de haber aprovechado bien sus últimos años.
Pensar en nuestra muerte cambiará nuestra perspectiva de la vida y la manera en que afrontamos cada día
La doctora afirma que no es necesario ser mayor para hacer este ejercicio, ya que, sea cual sea nuestra edad, cambiará nuestra perspectiva de la vida y la manera en que afrontamos cada día. “Esta práctica reestructuró mis prioridades después de una tragedia personal”, explica Leaf, quien la descubrió en el libro Cuatro mil semanas. Gestión del tiempo para mortales, de Oliver Burkeman. El escritor y periodista británico sostiene que pensar en la muerte no es algo negativo, sino que nos ayuda a darle sentido a nuestra existencia.
Tanto Buckerman como Leaf insisten en que no debemos obsesionarnos con la productividad y la optimización del tiempo, ya que debemos aceptar que el tiempo en esta vida es limitado y que, probablemente, nunca tendremos suficiente para hacer todo lo que nos gustaría. Sin embargo, nos animan a conectar con el presente, dejar atrás la ansiedad y centrarnos en los pequeños cambios que podemos realizar ahora y que, en su conjunto, nos llevarán a cumplir nuestros objetivos.