Los tiempos en que el húngaro Viktor Orbán secuestraba durante horas las cumbres europeas por sus vetos a la causa ucraniana pueden haberse quedado atrás. Los líderes de los Veintisiete, reunidos en otra cumbre en el Consejo Europeo, han vuelto hoy a mandar un fuerte mensaje de apoyo a Ucrania al comprometerse a continuar apoyando militarmente y políticamente a Kyiv, pese a las exigencias del Kremlin que pide que dejen de hacerlo como paso para las negociaciones de paz.
Lo han hecho sin la firma de Viktor Orbán, que sostiene la línea de Moscú de dejar de enviar armamento. El primer ministro húngaro, el mejor aliado de Vladímir Putin en el continente, vuelve a quedarse aislado después de que el resto de líderes del Consejo Europeo apuesten por apartarle y firmar una declaración de apoyo a 26, como ocurrió en la última reunión, hace solo dos semanas. La UE mantiene su visión de llegar a la “paz a través de la fuerza”, que implica armar a Kyiv para esté en la posición “más fuerte posible” de cara a las negociaciones.
Cumbre en Bruselas
Los líderes europeos exigen que Rusia demuestre su “verdadera voluntad política” de terminar la guerra
El texto trabajado por los representantes de los países también aplaude “la declaración conjunta de Ucrania y los Estados Unidos tras su reunión en el Reino de Arabia Saudí el 11 de marzo de 2025, incluidas las propuestas de un acuerdo de alto el fuego, los esfuerzos humanitarios y la reanudación del intercambio de información de inteligencia y la asistencia en materia de seguridad de los Estados Unidos”. “El Consejo Europeo hace un llamamiento a Rusia para que muestre una verdadera voluntad política de poner fin a la guerra”, insiste el borrador.
Todo ello, aunque implique renunciar a la unanimidad. Antes de la cumbre, tanto fuentes europeas como diplomáticas han explicado que no tienen ningunas ganas de perder el tiempo en debates de horas con Budapest cuando ya es evidente que llegar a un acuerdo sobre Ucrania es una misión imposible. En la cumbre extraordinaria de hace dos semanas, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, dijo que Hungría estaba “aislada”. “Respetamos la posición de Hungría. Pero es uno de 27, y 26 son más que uno”, subrayó.
La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha asegurado en su llegada a la cumbre que tiene particularmente ganas de escuchar “la sensación” del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, tras su llamada de ayer con el presidente de EE.UU., Donald Trump, y ha aplaudido especialmente el aparente compromiso de EE.UU. de fortalecer la defensa aérea de Ucrania. “Cuanto más fuertes son en el campo de batalla, más fuertes son en la mesa de negociación”, ha reiterado.
Kallas, sin embargo, no puede estar del todo satisfecha: su propuesta de mandar hasta 40.000 millones de euros a Ucrania para el apoyo militar en base al peso económico de los países ha quedado aparcada en un cajón por el escaso entusiasmo de varios pesos pesados de la UE, como Francia, España o Italia. Ahora su objetivo es mucho menos ambicioso y pide 5.000 millones para mandar munición de gran calibre, las más necesarias actualmente en el campo de batalla.

El canciller alemán, Olaf Scholz, habla con la prensa en la que podría ser su última cumbre europea
Zelenski ha participado por videollamada para contar a los líderes europeos el contenido de la “sustantiva” conversación con Trump de una hora en la que aceptó la tregua parcial de 30 días acordada el martes entre el presidente estadounidense y Vladímir Putin. El alto el fuego incluiría únicamente las infraestructuras y la energía, pero podría evolucionar hacia una tregua completa. Según una fuente europea, en la reunión en Bruselas ha habido una “visión compartida” de que “en este momento no se están llevando a cabo negociaciones reales”.
El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, se ha mostrado “cautelosamente optimista” sobre estos progresos, pero ha recordado el escepticismo de los europeos sobre las condiciones impuestas por Rusia. Todo, cuando este mismo jueves se reúnen en Londres los mandos militares de varios países para comenzar a preparar el despliegue de una eventual misión de paz europea en Ucrania para garantizar un posible alto al fuego.
El Consejo Europeo de este jueves –que podría alargarse al viernes– será también la puesta de largo oficial al Libro blanco sobre la Defensa Europea presentado ayer en la Comisión Europea, la ambiciosa apuesta de Bruselas para rearmar el continente de aquí al 2030 y convertirse en otro superpoder militar del mundo. El objetivo del proyecto comunitario es dejar de confiar la seguridad europea a Estados Unidos, que ya ha demostrado que no quiere seguir con esta misión, y el texto del documento también muestra que pretenden favorecer a las empresas comunitarias en el instrumento de préstamos de hasta 150.000 millones.
Esta reunión, según el primer ministro polaco Donald Tusk, va sobre “finalizar la primera etapa del que seguramente es el proyecto europeo más importante en las últimas décadas: que Europa esté segura, armada y unida frente a la amenaza rusa”. Algunos países, como España, piden que se vaya más lejos de los créditos y se opte por transferencias, pero frugales como Países Bajos han vuelto a cerrar hoy la puerta. La italiana Giorgia Meloni, que tiene problemas en casa por la oposición de sus socios de Gobierno en la Liga, quiere cambiar el nombre del proyecto y dejar de hablar de “rearmar”, mientras el canciller alemán Olaf Scholz se enfrenta al que es probablemente su última cumbre como jefe de gobierno. “Haremos nuestro trabajo hasta el final”, ha prometido.