El vídeo de Trump y Gaza anticipa lo que vendrá en comunicación política

El futuro de la política

Se habla mucho del potencial de la inteligencia artificial para difundir desinformación pero el vídeo ilustra un uso diferente de la tecnología

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Así es como Trump 'imagina' su resort en Gaza

El adalid del mundo libre toma el sol en bañador echado en una tumbona mientras saborea una cerveza junto al primer ministro de Israel. Elon Musk baila en la playa y lanza billetes al aire. Un niño lleva un globo dorado con la efigie de Donald Trump, y una estatua dorada del presidente estadounidense se alza imponente en medio de la calle entre los transeúntes.

Ese delirante sueño de una Gaza ocupada por Estados Unidos cobró vida en un vídeo generado por inteligencia artificial que se hizo viral en las redes sociales después de que Trump lo compartiera el 26 de febrero. El clip de 30 segundos, cuyo creador sigue siendo desconocido, es elegante en su producción, extravagante en su contenido y de lo más efectivo en su repercusión. Decenas de miles de personas han dado a “Me gusta” en la publicación de Trump... y, al menos, otras tantas la han condenado.

Algunas de las imágenes colgadas en el vídeo de Donald Trump

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Se habla mucho del potencial de la inteligencia artificial para difundir desinformación política. El vídeo Trump Gaza ilustra un uso diferente de la tecnología. Intencionadamente absurdo, constituye una provocación de alto impacto, perfecta para deleitar a los seguidores de Trump y provocar a sus críticos. Nadie se deja engañar por el vídeo, pero parece que todo el mundo habla de él.

Es de esperar que veamos más comunicaciones de este estilo por dos razones. Una es técnica. Hasta hace poco, la realización de un vídeo así habría requerido un equipo de profesionales expertos en animación. Hoy en día, cualquier aficionado puede lanzarse a crearlo. Sora, el generador de vídeos de OpenAI, se puso a disposición de los estadounidenses en diciembre y se lanzó en Europa el 28 de febrero.

Una imagen del vídeo difundido la semana pasada

Una imagen del vídeo difundido la semana pasada

Propias

La democratización de la tecnología ha quedado demostrada por la velocidad de la respuesta. En 48 horas, los activistas palestinos contraatacaron con su propio vídeo, también muy profesional, Gaza is Ours, en el que se ve a Trump sollozando en una celda mientras los gazatíes se divierten, todo ello con una banda sonora en inglés a ritmo de rock creada por inteligencia artificial.

La segunda razón por la que esos vídeos se difundirán es política. Trump y sus aliados (sobre todo, Musk) disfrutan diciendo lo que no se puede decir y publicando lo que no se puede publicar valiéndose del humor como coartada. Las declaraciones escandalosas (en este caso, sobre el futuro de Gaza como centro turístico dirigido por Estados Unidos) quedan negadas de modo verosímil por el carácter jocoso del formato, por más que el mensaje subyacente se transmita a los partidarios. Si las provocaciones burlonas de Trump siguen dominando la conversación en Estados Unidos, cabrá esperar que otros políticos traspasen nuevos límites en sus publicaciones.

La izquierda acostumbraba a llevar la iniciativa en el ámbito tecnológico, como muestra la campaña de Obama del 2008, pero la derecha ha tomado ahora la delantera

La izquierda ha solido llevar la delantera en el dominio de los nuevos medios gracias a la ayuda de unos partidarios generalmente jóvenes y expertos en tecnología. Barack Obama aprovechó Facebook en 2008, y eso lo ayudó a llegar a la Casa Blanca. Hoy, la derecha estadounidense ha tomado la delantera. Trump ha cultivado seguidores entre una comunidad tecnológica siempre online, compartidora memes y usuaria de criptomonedas cuyo entusiasmo por la inteligencia artificial es mayor que el de los progresistas, más preocupados por cosas aburridas como la infracción de los derechos de autor y las “barreras de protección” para filtrar contenidos. El Partido Laborista británico publicó en enero un vídeo con inteligencia artificial, pero sus seguidores lo criticaron por, entre otras cosas, poner en peligro la labor de los creativos humanos. Las payasadas de Trump pueden causar indignación. Ahora bien, si quienes se sitúan a la izquierda quieren responder online a su altura, también ellos tendrán que apoderarse de los memes de producción.

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Traducción: Juan Gabriel López Guix

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