Los investigadores descubren las fronteras en el sur de la Península Ibérica de El Algar, el primer Estado del Mediterráneo occidental

Arqueología

El Argar fue una cultura que floreció hace más de 4.000 años en el sur peninsular para crear la primera sociedad urbana de la región

Yacimiento de La Almoloya, en un enclave fabuloso

El yacimiento argárico de La Almoloya, en un enclave fabuloso 

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El Argar fue el primer estado del Mediterráneo occidental. Una cultura avanzada a su tiempo que también creó la primera sociedad urbana de la Península Ibérica hace más de 4.000 años, en plena Edad del Bronce. Sus límites territoriales, sin embargo, nunca quedaron del todo claros.

Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona y del Instituto Max Planck han recogido el guante para tratar de esclarecer cuál era el territorio controlado por los argáricos, inspeccionando hasta 1.643 fragmentos de cerámica de 61 asentamientos prehistóricos repartidos en un área de 4.800 km² en el valle medio y alto del río Segura.

Expansión por el sureste semiárido

Su conclusión, según explican en un artículo publicado en la revista Journal of Archaeological Method and Theory, es que El Argar se expandía por el sureste semiárido y tenía fronteras con sociedades de La Mancha (Las Motillas) y el Levante (en la región valenciana).

Estas comunidades, con estructuras sociales menos centralizadas, mantuvieron complejas relaciones con el poder argárico. “Hemos logrado observar zonas activas de intercambio y negociación, en las que los vínculos y las diferencias sociales se pueden seguir a través de la circulación de los vasos de cerámica”, explica Adrià Moreno Gil, autor principal del estudio.

El Argar limitaba con las culturas de La Mancha y el Levante valenciano

El Argar limitaba con las culturas de La Mancha y el Levante valenciano 

Journal of Archaeological Method and Theory

La investigación se ha basado en el análisis de la producción y circulación de los recipientes en el norte de la provincia de Murcia. ”En arqueología, las fronteras han recibido relativamente poca atención, pese a que uno de sus conceptos estructuradores clave, las “culturas arqueológicas”, implica límites espaciales entre entidades sociales, económicas o políticas”, explica Roberto Risch, profesor de la UAB.

Las zonas limítrofes identificadas están marcadas por diferencias significativas en las arcillas y las técnicas de alfarería usadas en la cuenca del río Segura. En todos los poblados de la parte sur dominan cerámicas típicamente argáricas fabricadas con tierras que se encuentran a más de 100 kilómetros al sur, en las sierras litorales de Murcia y Almería, lo que implica la existencia de una red de distribución de escala regional, controlada por los poblados.

La arcilla de la cerámica de El Argar se conseguía en las sierras litorales de Murcia y Almería

La arcilla de la cerámica de El Argar se conseguía en las sierras litorales de Murcia y Almería 

Journal of Archaeological Method and Theory

En la zona norte del área estudiada, sin embargo, se observa una multiplicidad de pequeñas alfarerías que utilizaron arcillas locales. Este marcado contraste, señalan los expertos, respondería a sistemas económicos marcadamente diferenciados pertenecientes a culturas distintas.

Mientras que El Argar era capaz de fabricar grandes cantidades de cerámicas en las proximidades de depósitos de arcilla muy específicos y hacerlas circular a grandes distancias, las comunidades de la periferia continuaban con una producción básicamente doméstica a escala local.

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“Todo esto supuso la consolidación de relaciones asimétricas entre los grupos del sudeste peninsular, marcadas por la preeminencia de la sociedad argárica en el control no sólo de recursos estratégicos, como los metales, sino también de objetos de uso cotidiano como la cerámica. La imposición de fronteras sirvió, en última instancia, para fijar estas relaciones desiguales, que se convirtieron en un verdadero sistema de centro y periferia», concluye Adrià Moreno.

El estudio refuerza la interpretación de la sociedad de El Argar como una organización política y económica sumamente integrada y uniforme, con redes de circulación de materias primas y productos mucho más desarrolladas de lo que hasta ahora se había pensado.

Enterramiento en tinaja (o 'pithos') típico de la segunda fase de la cultura argárica

Enterramiento en tinaja (o 'pithos') típico de la segunda fase de la cultura argárica 

Wikipedia

“Nuestros resultados fortalecen notablemente la hipótesis de que El Argar llegó a desarrollar las primeras estructuras de estado en Europa occidental alrededor del año 1800 antes de Cristo”, detalla Roberto Risch.

Los historiadores apuntan que la cultura argárica era una sociedad expansionista que, desde un núcleo originario relativamente pequeño, de aproximadamente 5.000 kilómetros cuadrados, llegó a controlar una gran área del sudeste peninsular que pudo alcanzar unos 35.000 kilómetros cuadrados.

Vaso trípode argárico

Vaso trípode argárico 

Wikipedia

“El análisis de la cerámica es una herramienta clave para entender los intercambios económicos, las relaciones sociales y la configuración de espacios fronterizos entre entidades políticas y económicas, especialmente en contextos de dinámicas complejas y desiguales como éste”, destaca Carla Garrido García, investigadora de la UAB.

Esta metodología podría aplicarse al estudio de otras civilizaciones contemporáneas de la Edad de Bronce que también desarrollaron sistemas económicos y políticos complejos, como la cultura de Únetice en Europa central o la civilización minoica en Creta, para comprender mejor cómo se estructuraban y mantenían las fronteras con los grupos vecinos.

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