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Maldiciones gitanas

Francisco Suárez es una gran figura del teatro y la cultura, fue director del Festival de Teatro Clásico de Mérida, recientemente ha trabajado para el cine y ha publicado la novela El mar de Tánger . En el mes de diciembre estuvo en Barcelona en una actividad de la Fundación Secretariado Gitano, que fue interesantísima. Habló de las veintiocho pragmáticas contra los gitanos de Austrias y Borbones y de la gran redada de 1749 cuando miles de gitanos y gitanas fueron torturados y sometidos a trabajos forzados. Dijo que el flamenco es la historia, el dolor y alegría de los gitanos, que ofrecen un consuelo a los que les desprecian. También contó que, gracias a los oficios –herreros, como lo fueron sus padres, esquiladores o tratantes de ganado– los gitanos establecieron relación con la gente de los pueblos. Fue la manera de empezar a romper tópicos y tabús.

Papitu se creó en 1908 y es un testimonio excepcional de esta relación podríamos llamar amistosa. Isidre Nonell, el pintor de las gitanas, fue un elemento fundamental de la revista, que dedicó una glosa emocionada a la muerte de accidente de su modelo preferida, Consuelo.

En 1915 el Papitu emprendió una campaña para recuperar palabras populares, empezando por los apodos. Publicaban listas de motes de croupiers y cocheros de Barcelona. El 3 de febrero de 1915 publicaron una lista de apodos de gitanos del Empordà con decenas de nombres: Mitja-ermilla, Boca-Negra, Tripita, Tonet de la Mosca, Mitja-nit, Guinyap, Nanisu, Caça-merda. Y el más famoso de todos: Pepet Gitano, que fue amigo de Rusiñol.

Isidre Nonell: ‘Estudio de gitana’, 1901

Museo del Prado

No sólo se publicaban nombres de gitanos, también aparecieron, por ejemplo, motes de Castelló d’Empúries, algunos muy bestias: Fustarasu Marrà, Pet Tripes, Xiribia y Pepet Salau. En el mismo momento impulsaron entre los lectores un concurso de maldiciones de gitano. Se trataba de crear frases de maldición retorcidas y reconsagradas como las que los gitanos ligaban con tanta gracia y que, oídas en mercados y tabernas, hacían reír a la gente. Se otorgaron tres premios: tres duros, diez pesetas y un año de subscripción gratis al Papitu . Hace unos años el Teatre de Guerrilla realizó una operación similar con las maneras de blasfemar de mi pueblo y tuvieron un éxito sensacional.

‘Aixís te caigués la grossa de Nadal en calderilla sobre el cap!’ cerraba la lista

Para animar a la concurrencia pusieron unos ejemplos, seguramente copiados del natural: “Mal garranyic garranyac te facin els ossos, els petits i els grossos”, “Permeti Déu que quan estiguis assedegat te facin glopejar manadets d’espart axarraït”, “Així els escurçons te piquin les nines dels ulls i la moneda se’t torni argent viu a la butxaca”. El argent vi u es el azogue.

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Se presentaron muchos y el Papitu publicó una selección de noventa y nueve. “Aixís te caigués la grossa de Nadal en calderilla sobre el cap!” cerraba la lista. Ahora que al señor ese de Tremp le han tocado 57 millones no puede ser más actual. Si les interesan las maldiciones gitanas del Papitu , la semana que viene les ofreceré un ramillete.