El trabajo de la colombiana Leonor Espinosa, al frente del restaurante Leo en Bogotá, ha sido premiado una vez más. En esta ocasión ha sido en el congreso sobre gastronomía rural Terrae, que desde el pasado domingo celebra su tercera edición en Gran Canaria, donde ha sido galardonada esta cocinera que, a través de su fundación Funleo, contribuye a preservar los conocimientos alimentarios ancestrales y las técnicas culinarias de los pueblos indígenas y afrocolombianos.
Al recoger el premio ayer en el escenario del Teatro Municipal Agüimes, la colombiana afirmó que "el alma de la cocina está en los pueblos”. También insistió en “el orgullo por el entorno natural” y alertó a los jóvenes de no caer en la tentación fácil de migrar a la gran ciudad aconsejándoles buscar el hecho diferencial de cada región a través de las memorias de sus gentes.
Espinosa también insistió en “el orgullo por el entorno natural”
No fue la única en hacerlo, ya que muchas de las ponencias de Terrae, que ha congregado en Gran Canaria a más de 50 cocineros de zonas rurales de España, Italia y Portugal, giraron entorno a estas temáticas.
Mientras el riojano Ignacio Echapresto (de Venta Moncalvillo, en Daroca de Rioja) explicaba por ejemplo lo arriesgada que fue su apuesta de abrir junto a su hermano un restaurante en el pueblo que los vio nacer -solo viven allí 66 habitantes-; los cocineros portugueses Octávio Freitas (Desarma, Funchal, Madeira) y Filipe Ramalho (Páteo Real, Alter do Chao, Alentejo) detallaron cómo han tenido que aprovechar el encanto del territorio y las tradiciones heredadas de generaciones anteriores para atraer clientela a sus restaurantes.

Ignacio Echapresto durante su showcooking en Terrae
En la primera jornada de este congreso también participaron cocineros como José Ignacio Jauregui (Maskarada. Lekunberri, Navarra), José Gordón (Bodega El Capricho. Jiménez de Jamuz, León), Vicent Guimerà (L'Antic Molí. Ulldecona, Catalunya), Jerónimo Marrero (Bochinche La Montaña. Vega de San Mateo, Gran Canaria) o Pepe Solla (Restaurante Casa Solla. Poio, Pontevedra), quienes hablaron de los retos que afronta la restauración en el entorno rural.