El Rey ha aprovechado este jueves sus palabras de aceptación del doctorado Honoris Causa por la universidad de Alcalá de Henares para pedir que el lenguaje jurídico sea claro y accesible para que el ciudadano “se sienta parte de la administración y no inhiba su voluntad de participar en la cosa pública”. En su primer reconocimiento universitario en España, tras recibir el honoris causa por la Federico II de Nápoles (Italia), el Rey ha recibido los atributos de doctor en un acto que ha tenido lugar en el paraninfo de la universidad alcalaína donde cada 23 de abril se entrega el premio Cervantes. El claustro de la universidad, a propuesta del Departamento de Ciencias Jurídicas de su Facultad de Derecho, acordó conceder el honor al Rey por su estrecha vinculación con el centro académico y por su compromiso con los derechos humanos, la cultura o la investigación.
Al Rey le ha tocado este jueves ocupar el púlpito desde donde cada año, el escritor premiado con el Cervantes lee su discurso. Con los atributos de doctor, túnica negra con capelina roja y puñetas de encaje, el Rey ha pronunciado su discurso de ingreso que ha dedicado al lenguaje jurídico. Ha comenzado recordando su vinculación con la universidad fundada hace cinco siglos y por la que pasaron ilustres intelectuales y también por la ciudad que no ha perdido su esencia humanista. Sin olvidar que Alcalá de Henares es la cuna de Miguel de Cervantes, destacando sobre todo el compromiso de la lengua, de la palabra no solo en los escritores, también el de los juristas con la sociedad.

El Rey acompañado por la reina Letizia, en el patio de la Universidad de Alcalá de Henares, este jueves, antes de ser investido
El Rey, que ha estado acompañado por la Reina Letizia, ha comenzado su discurso afirmando que “la literatura y el derecho son dos orillas de un mismo río, el de la lengua” dado que las mismas palabras que componen un poema, ha incidido, son las que “se emplean para redactar una ley, un convenio internacional o una notificación administrativa”. Ligando la lengua con su honoris causa en Ciencias Jurídicas, el Rey ha dicho que “desde el punto de vista de la vida en comunidad, la lengua es la arquitectura de nuestras relaciones. Y esa arquitectura toma cuerpo, en el ámbito del derecho, en las normas y los actos jurídicos”, de ahí la necesidad de evitar que “la lengua del derecho pueda suscitar cierta sensación de intrusismo en los no iniciados”. El Rey ha recordado que la lengua del derecho nos pertenece a todos: está siempre presente en nuestro día a día. Es el vehículo natural de relación con los poderes públicos, con la administración, e incluso frecuentemente con los demás“.

El Rey es investido doctor honoris causa de manos del rector de la Universidad de Alcalá, José Vicente Saz Pérez durante un acto celebrado este jueves
El Rey ha seguido reflexionado sobre la necesidad de ”esforzarse por lograr, en todo momento, la claridad y la accesibilidad del lenguaje jurídico, en particular desde las instituciones. Por ser ciudadanos, vivimos en derecho y por tanto convivimos con su lenguaje.“
Dirigiéndose a los juristas, el Rey ha recordado que ”uno de vuestros grandes compromisos con la sociedad, tal vez el primero, es comunicar con claridad. Volcar la complejidad del pensamiento jurídico en un lenguaje que lleve al ciudadano a sentirse parte de la administración y no mero administrado, que potencie y no inhiba su voluntad de participar en la cosa pública".

El Rey durante su discurso tras ser investido doctor honoris causa durante un acto celebrado en la Universidad de Alcalá este jueves.
El acto académico ha comenzado en el Patio de Filósofos del Colegio Mayor de San Ildefonso, con la entrada de la comitiva académica, formada por doctores en Derecho, a cuyo paso se han incorporado el Rey, su padrino en la ceremonia, Miguel Rodríguez Blanco, y el rector de la UAH, José Vicente Saz.
Ya en el paraninfo, la ceremonia ha arrancado con la entrada en la sala del Rey , que ha ocupado después su asiento junto al resto de doctores. A continuación, su padrino, Miguel Rodríguez Blanco, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado y secretario general de la UAH, ha sido el encargado de pronunciar, desde la cátedra, la laudatio, la alocución de elogio del doctorando, destacando que el Rey "ha contribuido a proyectar una imagen internacional de prestigio de la Universidad de Alcalá, una institución que aúna tradición, modernidad y compromiso social, señas de identidad de una Universidad cinco veces centenaria”, ha señalado en su intervención.
Tras la laudatio, el rector de la UAH ha tomado juramento al nuevo doctor, le ha hecho entrega del título que certifica su nombramiento y le ha impuesto el birrete, símbolo de la categoría que acaba de adquirir. Además, ha recibido los atributos que se conceden al recién llegado al Claustro: el anillo con el sello de la Universidad de Alcalá, los guantes blancos y el Libro de la Ciencia, una edición especial de las constituciones fundacionales de la Universidad
El rector de la UAH ha cerrado el acto con la gratulatoria, discurso en el que ha expresado su satisfacción por contar con el nuevo doctor entre los miembros del Claustro de la Universidad de Alcalá.“ Nos sentimos especialmente afortunados por el hecho de que la Universidad de Alcalá haya sido la primera universidad española que ha gozado del privilegio de investir a el Rey de España, como Doctor Honoris Causa”, y ha añadido que el cardenal Cisneros, fundador de la universidad en 1499,“ contribuyó a crear el principal ascensor social: la universidad pública; esa institución por la que trabajamos y a la que tanto esfuerzo y cariño dedicamos. (…) Siguiendo el modelo de nuestro fundador, la sociedad del siglo XXI hoy tiene la responsabilidad de seguir garantizando la estabilidad, la solidez y la calidad de nuestra universidad pública”.
La interpretación del Gaudeamos Igitur ha cerrado al acto académico.