Seis claves para mantener el corazón e intentar vivir hasta los 100 años

Buena vida

El cardiólogo Mario Boskis explica qué dice la ciencia sobre la posibilidad de seguir aumentando la expectativa de vida

Destacan la importancia del cuidado de los factores de riesgo para incrementar la longevidad

Destacan la importancia del cuidado de los factores de riesgo para incrementar la longevidad

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La expectativa de vida se incrementa, la población envejece, y se plantean nuevos desafíos para que esas personas, que viven más, vivan sanas. 

En este contexto, la salud cardiovascular adquiere un rol central porque es precisamente la enfermedad cardiovascular la principal causa de muerte en el país y el mundo.

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¿Qué hábitos son protectores para la salud del corazón? ¿Qué hacen las personas que logran envejecer preservando su salud cardiovascular? ¿Por qué y cómo cuidar el corazón? ¿Es realista la meta de vivir 100 años? ¿Qué tiene hoy para aportar la denominada “ciencia de la longevidad”? 

El cardiólogo Mario Boskis, miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), repasa qué dice la evidencia científica sobre estos temas.

Desafíos de las enfermedades cardiovasculares

“Una de las patologías más frecuentes en personas añosas es la insuficiencia cardiaca, cuya incidencia se calcula que aumentará un 46% de aquí a 2030 solo en Estados Unidos, debido a una mayor expectativa de vida”, confirma Boskis.

De hecho, la enfermedad coronaria o las valvulopatías, en especial la estenosis aórtica, son patologías “extremadamente frecuentes” en mayores de 65.

Ahora bien, uno de los principales desafíos consiste en que, una vez que se manifiesta la enfermedad, su tratamiento no deja de ser problemático: “Frecuentemente estos pacientes presentan descompensaciones que requieren múltiples internaciones, en ocasiones con elevada mortalidad”, advierte.

Las consultas médicas preventivas permiten detectar enfermedades cardiovasculares crónicas

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También, señala que la aparición de arritmias como la fibrilación auricular es algo habitual en esa etapa, y presenta un riesgo mayor: la posibilidad de generar coágulos que pueden llevar a cuadros como un accidente cerebrovascular (ACV).

“La problemática que enfrentamos es que muchos pacientes presentan otras enfermedades concomitantes que suelen empeorar o complicar estos cuadros y la polifarmacia que viene con ellas es un problema habitual, ya que aumenta la posibilidad de potenciar efectos adversos entre los fármacos”, describe.

En tanto, Boskis explica que si bien muchos procedimientos terapéuticos “intervencionistas” tales como una cirugía cardíaca-, conllevan mayor morbi-mortalidad en el adulto mayor.

También es cierto que hoy día los procedimientos más “agresivos” se han vuelto mínimamente invasivos, con la posibilidad de desobstruir una coronaria, cambiar una válvula cardíaca o hasta tratar una arritmia, desde una pequeña incisión en una arteria del brazo o de la pierna

La meta de los 100 años: ¿es posible?

“Si tenemos en cuenta que hace tan solo 200 años la expectativa de vida era cercana a los 50 años, hemos avanzado mucho en aumentar la longevidad de la especie humana. 

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), en los Estados Unidos, un país con un aceptable sistema de salud, la expectativa de vida hoy podría ser de 77 años y medio”, introduce Boskis.

Persona mayor en el médico

Persona mayor en el médico

Thurstan Hinrichsen/iStockphoto

Entre las causas de este fenómeno, tanto el advenimiento de medidas sanitarias, como el descubrimiento de los antibióticos en el siglo XX, los avances en el diagnóstico precoz y el tratamiento de las enfermedades crónicas, especialmente en las últimas décadas, que cambiaron la ecuación. “Sin embargo, la enfermedad cardiovascular sigue siendo aún hoy la primera causa de mortalidad en el mundo.”

Para poder hablar de longevidad, destaca la importancia del cuidado de los factores de riesgo. Y teniendo en cuenta que puede resultar difícil transmitir el enorme impacto de la incorporación de hábitos de vida saludables, ejemplifica dando cuenta de los resultados de un estudio. 

“En un reciente artículo publicado en la revista Circulation, un grupo de investigadores de la Universidad de Tulane, midió la expectativa de vida de una población adulta de entre 20 y 79 años, mediante la aplicación de un puntaje de 0 a 100, basado en las mediciones de 4 parámetros biológicos: el colesterol, la glucemia, la presión arterial y el peso corporal”, plantea.

La ciencia de la longevidad

El cardiólogo cuenta que, además, evaluaron la presencia de 4 comportamientos considerados cardiovascularmente “saludables”: no fumar, dormir las horas correctas (de 7 a 9 horas), practicar actividad física y alimentarse adecuadamente. 

Paralelamente, estimaron la expectativa de vida: “Luego de hacer un corte en adultos de 50 años con puntaje elevado versus personas de la misma edad con puntaje bajo, encontraron que los primeros vivirían casi 10 años más, proyectando alcanzar los 86.2 años de edad. Esta métrica demuestra en forma robusta que cambios en el estilo de vida y un buen control médico prolongan la vida”, se entusiasma.

Con el incremento de la expectativa de vida se plantean nuevos desafíos para que las personas vivan sanas

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“Esta interesante teoría sostiene que la información genética de nuestros cromosomas, al copiarse para generar nuevas células que van a reemplazar tejidos y órganos a medida que crecemos, lo hacen con errores debido a una mala lectura del material genético, lo que sería responsable de células defectuosas con genes dañados que generan el envejecimiento”.

Para que se entienda: “es como si nuestros cromosomas fueran un disco que se raya, y el responsable no es el disco sino el lector, lo que se conoce como el epigenoma, causante de regular la actividad y expresión genética”, clarifica.

Recomendaciones para mantener un corazón sano

El estudio “IKARIA”, publicado hace algunos años, se constituyó como un intento de dilucidar algunos de los secretos, y entender qué acciones pueden considerarse agentes positivos en estos individuos.

Las conclusiones pueden resumirse en estos 6 puntos:

  • Una dieta estilo mediterránea, baja en calorías.
  • Realizar actividad física.
  • No fumar.
  • Habitar un ambiente de bajo estrés.
  • Mantener relaciones sociales e intrafamiliares.
  • Hacer siestas.

“En última instancia, todo aquello que ayude a retrasar el envejecimiento cardiovascular incrementa la posibilidad de prolongar la longevidad, por lo que debemos mantener hábitos saludables y controlar los factores de riesgo”, recomienda el profesional.

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Además, recuerda la importancia de las consultas médicas preventivas, cuyo fin es detectar y tratar desde el inicio la aparición de enfermedades cardiovasculares crónicas, que eviten el daño estructural progresivo del corazón y los vasos sanguíneos.

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