Dany Blázquez, psicólogo especialista en duelo, acompaña a sus pacientes y les ayuda a resignificar sus vidas tras experimentar cualquier tipo de pérdida. Su interés por la muerte se despertó cuando descubrió lo gratificante que era poder acompañar a las personas a sobrevivir a sus pérdidas tras asistir a una formación de duelo por casualidad. “Realmente es una especialización preciosa”, cuenta a La Vanguardia.
Desde entonces, hace divulgación en sus redes sociales sobre la pérdida y gestiona su propio equipo de psicólogos, colabora en diferentes medios de comunicación y presenta y produce el pódcast de psicología 'No tengo diván'. Además, es el autor de 'Hazle un hueco al dolor' (Penguin Random House), un libro que cuenta cómo convivir con la pérdida y transitar el duelo.
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La inmensa mayoría de pacientes que acuden a su consulta tienen miedo de no recuperarse o reponerse nunca
La inmensa mayoría de pacientes que acuden a su consulta tienen miedo de no recuperarse o reponerse nunca. Blázquez cuenta que sienten que la pérdida les ha marcado un malestar perenne y en consecuencia, les resulta casi imposible sanar o volver a ser felices. Pero lo cierto es que todos terminan experimentando una mejoría tarde o temprano. Los que tardan más en hacerlo es, precisamente, porque se niegan a darle espacio a ese malestar y a transitar el duelo de una forma saludable.
Necesitamos hacerle hueco al dolor para que se pueda canalizar de una forma adecuada
“Es normal, a las personas no nos gusta en absoluto conectar con nuestros malestares emocionales, porque es muy desagradable y parece contraintuitivo: si le doy espacio al malestar, estaré mal. Pero lo cierto es que el dolor está ahí por algo, para decirnos algo sobre lo que significa la pérdida en nuestra vida, y necesitamos hacerle hueco para que se pueda canalizar de una forma adecuada, debemos dejar que nos atraviese para liberarnos de él”, algo paradójico, pero que se presenta en casi cualquier malestar emocional, cuenta Blázquez.
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Según el psicólogo, es importante recordarle a la gente que superar el duelo no significa olvidar a la persona fallecida
Según el psicólogo, es importante recordarle a la gente que superar el duelo no significa olvidar a la persona fallecida, sino reaprender a vivir sin ella, integrando la pérdida en nuestra vida y convirtiéndola en una experiencia que deje de ser incapacitante. “Por eso a mí me gusta más hablar de transitar el duelo, más que superarlo”. No hay una receta mágica para hacerlo, porque cada pérdida es única y cada uno puede establecer sus propias estrategias. Blázquez afirma que todas las personas deberían, al menos, aceptar que no hay una sola manera correcta de sentir. “Hay que darse permiso para hacerlo, evitar reprimir las emociones desagradables y tratar de mantener un equilibrio entre procesar el dolor y reconstruir nuestra vida posterior”.
Todas las personas deberían, al menos, aceptar que no hay una sola manera correcta de sentir
Todos esos conceptos pueden parecer difíciles de explicar a los más pequeños de la casa, pero nada más lejos de la realidad. Los niños, aunque procesen la pérdida de manera diferente a los adultos, también necesitan entender lo que está ocurriendo y encontrar formas saludables de expresar sus emociones.
Los niños también necesitan entender lo que está ocurriendo
Blázquez recomienda que al hablarles de la muerte se utilice un lenguaje adecuado y adaptado a su etapa vital para que lo entiendan. “Habrá cosas que no podremos explicarles del todo porque no tengan la capacidad de procesarlo adecuadamente por su edad, y no pasa nada, habrá momento para hacerlo más adelante”. Además, debemos cederles espacio y escucharlos ante las dudas que les surjan y hablarles con normalidad de la persona fallecida. Eso sí, el psicólogo explica que los peques se autorregulan muchas veces a través de las rutinas estructuradas, por lo que es importante que aunque les incluyamos, no debemos sacarles de sus estructuras diarias.
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Algunas pistas de que algo no va bien son los cambios de conducta bruscos, como rabietas que antes no existían
Finalmente, el psicólogo destaca algunos síntomas que indican que los más pequeños están teniendo dificultades a la hora de procesar un duelo. Algunas pistas de que algo no va bien son los cambios de conducta bruscos, como rabietas que antes no existían o cierto aislamiento, somatizaciones, dificultades en el cole, desinterés por actividades que antes solía disfrutar, o las regresiones, que consisten en volver a comportamientos propios de etapas anteriores.
Perder a un ser querido siempre marca un antes y un después en nuestras vidas, pero gracias a la psicología podemos ayudarnos de profesionales para gestionar nuestras emociones, tener un mayor autoconocimiento de nosotros mismos y aprender a acompañar a nuestra familia y amigos en un proceso de duelo.