Los colores de la vida salvaje

Los colores de la vida salvaje
Nuria Luna
Empresaria

Algunas experiencias tienen la capacidad de marcarte para siempre y mi viaje a una reserva en Sudáfrica es una de ellas. Este espacio se ha convertido en un santuario para los tigres y para otros animales salvajes, puesto que esa zona del mundo no es su hábitat natural. Lo que viví allí no solo fue un encuentro con la fauna, sino una lección sobre nuestro lugar en la vida, el poder de la naturaleza y el significado de los colores en el medio natural.

Guepardos en el Parque Nacional Amboseli.

Dos guepardos. 

Exoticca

Una de las cosas que más me impactó de aquel espacio fue la cercanía con los guepardos. Poder estar a un metro de distancia de ellos no es lo habitual, pero su madre les había transmitido una serenidad que les permitía aceptar nuestra presencia sin alterarse. Nunca había estado tan cerca de estos bellos “gatitos salvajes”, que deslumbraban por su elegancia y sus colores vibrantes, verlos moverse y jugar fue, sin duda, algo fascinante. Sentí que todo el esfuerzo del viaje había valido la pena, desde las interminables horas de vuelo hasta las carreras entre aeropuertos. Había tenido la suerte de apreciar en directo algo que solo había visto en documentales y fotografías, puesto que la naturaleza no entiende de guiones, cada segundo te sorprende de una manera u otra.

Asimismo, salir de mi zona de confort me permitió aprender a manejar el miedo y hacer que no me desbordara en aquel lugar desconocido para mí. Me sentía pequeña en ese mundo tan amplío, pero fue ahí, una vez más, donde me di cuenta de que no somos el centro del universo. Pero no por ello nuestra labor en este mundo tiene una menor relevancia, puesto que gracias a nuestro trabajo diario contribuimos a que este funcione. Un trabajo que debe ejecutarse en equipo, ya que la clave está en apoyarnos unos a otros, como observé que hacían los guepardos en familia. Entre ellos se ayudaban, ninguno daba ningún paso sin tener el respaldo del otro, porque saben lo que es crecer unidos.

Un trabajo que debe ejecutarse en equipo, ya que la clave está en apoyarnos unos a otros

Un aprendizaje que se fue afianzando en mí durante los tres días que pasamos en la reserva natural. Cada atardecer era un nuevo espectáculo de colores. En aquel momento recuerdo que me quedé observando en silencio aquella extraordinaria imagen, y pensé en aquellos obstáculos complicados que te toca solventar cuando diriges una empresa. Tal vez, en esos momentos, debería hacer lo mismo, relajarme y observar en silencio antes de tomar cualquier decisión, puesto que, de esta forma, a lo mejor los problemas los afronto de otra manera.

Un aprendizaje que desde que he llegado lo estoy intentando incorporar en mi día a día: para crecer a nivel personal y profesional hay que estar conectado con el mundo que nos rodea. Al igual que es fundamental no dejar a un lado ese sentimiento de vulnerabilidad que nos recuerda lo que somos en este mundo lleno de colores salvajes.  

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