Simultáneamente a la entrada en vigor de la tregua en Gaza, el zumbido de los drones y el estruendo de los blindados israelíes se trasladó al norte de Cisjordania. Este lunes, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) mataron a Ihab Abu Atiwi, comandante de Hamas en Tulkarem. Murió en un ataque aéreo mientras celebraba la liberación de presos palestinos, canjeados por rehenes israelíes capturados por el grupo islamista. Es una de las 16 víctimas mortales de la operación Muro de hierro , un contundente despliegue militar que pretende erradicar a grupos armados palestinos.
El epicentro de la enésima ofensiva es Yenín, donde semanas antes de la invasión israelí las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina ya detenían y disparaban a islamistas armados, aunque su despliegue no fue efectivo. El rais Mahmud Abas, temeroso de un estallido que derive en el colapso de su desacreditada autocracia, coopera con Israel en este interminable juego del gato y el ratón.
“Desde el dominio británico de Palestina, Yenín ya fue apodada como la capital de la resistencia. Ya fue destruida por los ingleses durante la revuelta árabe de 1936-39”, cuenta a La Vanguardia Shaul Bartal, investigador del Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos. La operación en marcha, con bulldozers reventando el asfalto para abrir paso a carros de combate, evoca los sangrientos años de la segunda intifada, cuando las FDI reocuparon toda Cisjordania para combatir el terrorismo.
“Sin un profundo cambio cultural, cada pocos años viviremos lo mismo. Para revertirlo, hay que revertir la ideología dominante en Yenín. El ejército vuelve a matar a muchos terroristas, pero el efecto es limitado”, considera Bartal. Los estallidos violentos fuerzan a los lugareños a huir: ya hay más de 15.000 desplazados por las hostilidades. Una huida dificultada por checkpoints israelíes, que lastran el libre movimiento en los territorios ocupados.
Bartal apunta otro hándicap para las FDI: la nula presencia civil y militar hebrea en el triángulo conformado por Yenín (norte), Tulkarem y Qalqilya (oeste) y Nablús (sur). Los asentamientos judíos en esta zona fueron desmantelados en la “desconexión” impulsada por el ex primer ministro Ariel Sharon en el 2005, que también retiró las colonias de Gaza. “El vacío dificulta a Israel parar el terrorismo en la región, y los grupos armados se reorganizan con más facilidad”, destaca el analista.
Hamas y la Yihad Islámica nutren mayoritariamente sus arsenales desde la frontera con Jordania
Hamas y la Yihad Islámica nutren mayoritariamente sus arsenales mediante el contrabando desde la frontera con Jordania. El Valle del Jordán, una región árida y aparentemente idílica, es la puerta de entrada de las armas enviadas por Irán. Ante el colapso del eje de la resistencia , Teherán juega su última carta para desestabilizar a Israel. Por ello, las FDI han fundado un nuevo batallón para sellar este permeable límite fronterizo.
“Hemos logrado neutralizar atentados. La motivación de los terroristas va al alza, estamos preparados para cualquier escenario”, comentó un reservista de las FDI. El premier Beniamin Netanyahu consideró que para “erradicar el terrorismo” se requerirá una acción “extensiva y significativa”. Tertulianos hebreos insisten en la urgencia de “extirpar las raíces, y no solamente cortar el césped, como ocurrió hasta hoy”.
Los operativos en Yenín o Tulkarem llegan tras meses tensos en que colonos judíos atacan frecuentemente poblados palestinos, y células armadas palestinas cometen atentados contra objetivos israelíes. Desde el 7 de octubre del 2023, 884 palestinos han muerto abatidos en Cisjordania, y otros 6.700 han resultado heridos. Al menos 46 israelíes han perdido la vida en el mismo territorio por ataques palestinos.
“Es como si vinieran directos a por nosotros desde Gaza con vehículos pesados y tiroteos agresivos”, contó la joven Kamila Mahmud al The New York Times desde Yenín. Otros testigos contaron que tropas israelíes dificultan el acceso a hospitales o equipos de rescate. Las FDI evitaron responder a dichas acusaciones.
Extremistas judíos, furiosos por el alto el fuego acordado por Israel y Hamas, tratan de incendiar Cisjordania, e intentaron bloquear la liberación de presos palestinos, algunos con penas de sangre por asesinar a decenas de israelíes.
Desde el 7 de octubre del 2023, 884 palestinos y 46 israelíes han muerto en Cisjordania
Pese a la lejanía territorial, Cisjordania y Gaza están conectadas emocionalmente. Una extensión del estallido en el polvorín de Yenín podría dinamitar la frágil calma en la franja, que pondría en peligro el retorno de 90 rehenes israelíes a sus casas. Con Gaza en ruinas y sin apoyos externos, Hamas llamó a las masas a incendiar Cisjordania. “Es el único frente donde ven potencial”, zanjó el analista israelí Ehud Yaari.