Un hogar medio en España puede reducir sus costes energéticos anuales en un 64% –equivalente a 1.433 euros– al adoptar soluciones electrificadas como bombas de calor para calefacción y agua caliente, y contar con vehículo eléctrico. Esta es una de las principales conclusiones del informe El momento de la electrificación: energía renovable para una economía competitiva, elaborado por NTT Data para la Asociación de Empresas de Energías Renovables (Appa). Traducido en emisiones de gases de efecto invernadero, el informe señala que esta transición permite una reducción del 83% en las emisiones de CO₂, que podría alcanzar el 100% si la electricidad utilizada proviniese exclusivamente de fuentes renovables.
A pesar de la disponibilidad de tecnología eficiente para su descarbonización, los edificios no están haciendo sus deberes en materia de cambio climático. “Hasta el 40% de la energía que consumen los hogares proviene de combustibles fósiles, sobre todo para calefacción”, afirma José María González Moya, director general de Appa. Tampoco han hecho sus deberes en materia de eficiencia energética. Como consecuencia, los edificios de la Unión Europea son responsables del 40% del consumo final de energía y del 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía, según la Comisión Europea.
El 40% de la energía final es consumida por los edificios, sobre todo en climatización, según la UE
Además de invertir en eficiencia para reducir las necesidades energéticas, “la principal medida para descarbonizar es la electrificación”, indica Lluís Pinós, presidente de la comisión de Energía del Col·legi d’Enginyers Industrials de Catalunya. Esta electrificación tiene un destino muy concreto, que es la climatización con bombas de calor (ya sean aire-aire o aire-agua).
La Unión Europea ya ha fijado el rumbo para alcanzar dicho objetivo. Los estados miembros deben adoptar medidas para descarbonizar los sistemas de climatización y eliminar gradualmente los combustibles fósiles en la calefacción y la refrigeración con miras a eliminar por completo las calderas de combustibles fósiles para el 2040. El informe de Appa reconoce que España está rezagada frente a otros países europeos en la adopción de bombas de calor, pero ha registrado un crecimiento constante en las ventas, y se ha situado como el cuarto país con mayor crecimiento en la Unión Europea en el 2023.
Además de reducir los humos malos de un hogar, “la instalación de una bomba de calor supone un importante ahorro económico a largo plazo gracias a su elevada eficiencia, muy superior a la de las calderas de gas o de gasóleo”, asegura Ivan Capdevila, coordinador del grupo de Trabajo de Edificación Sostenible del Clúster de l’Energia Eficient de Catalunya. El estudio de Appa calcula que “a pesar del menor coste del gas natural respecto a la electricidad, las bombas de calor pueden generar hasta cuatro unidades de calor por cada unidad de energía consumida, siendo más competitivas gracias a su alta eficiencia”.
El 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero son responsabilidad de los edificios
Traducido al recibo energético, los expertos de NTT Data estiman que “en una vivienda de 100 m² con tres personas, una bomba de calor puede ahorrar entre 150 y 380 euros al año frente a una caldera de gas natural y hasta 680 euros frente a una de gasóleo”. Como consecuencia, NTT Data llega a la conclusión que “las bombas de calor son un 10% más económicas en su coste total de propiedad en comparación con una caldera de gas natural”.
El presidente de Appa explica que la principal barrera para la implantación de la bomba de calor es su mayor coste de adquisición, que es hasta cuatro veces superior al de una caldera de gas. Ivan Capdevila, por su parte, añade otra barrera: el mayor espacio que requieren los aparatos de aerotermia (bombas de calor aire-aire) en comparación con las calderas de gas.
Arquitectura cero emisiones
El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana ha puesto en marcha el proyecto Arce 2050: Arquitectura Cero Emisiones. Dicha iniciativa tiene como objetivo crear una conciencia común entre administraciones públicas, profesionales y la ciudadanía sobre la necesidad de descarbonizar el parque inmobiliario. Arce se enmarca en el proceso de transposición de la directiva europea de Eficiencia Energética de la Edificación.