Una de las piezas clave en el mundo del diseño de Barcelona es la cadena Pilma, que desde hace cinco décadas vende un amplio catálogo de mobiliario e iluminación.
La familia López ha construido el negocio con visión y sagacidad, controlando cada paso de su proceso de crecimiento. En la actualidad, Pilma cuenta con un equipo de 70 empleados que trabajan en siete tiendas propias en Barcelona (4), Madrid (2) y Marbella (1). Este año, la empresa prevé facturar 17 millones de euros –frente a los 16,7 millones del año pasado– y espera mantener el ebitda (beneficio bruto) entre el 7 y el 8% .
La empresa familiar quiere potenciar su presencia en Madrid y la venta online de su catálogo
“En un sector que tiende a la homogeneización, queremos reivindicar nuestro papel como valedores del diseño universal y atemporal, intentando acercar nuestras piezas a un público lo más amplio posible”, comentan Pau y Ricard López Barceló, directivos al frente del negocio. Aunque Pilma cumpla 50 años, los vínculos familiares con el mobiliario se remontan a inicios del siglo pasado, cuando la familia se trasladó de Aragón a Barcelona para empezar con un taller de ebanistería en Barcelona y tiendas de mobiliario en Roses. Todo esto cambió con la apertura en 1974 de su tienda insignia en la calle València y la creación de la marca Pilma, un acrónimo de Pilar y Magda, la madre y la mujer del fundador del negocio actual, Ricard López. A sus 90 años sigue en plena forma, acudiendo a este icónico establecimiento como ha hecho toda su vida.
Tras la apertura de la primera tienda de Pilma, la familia decidió orientarse al comercio y abandonar la producción. De hecho, hoy Pilma no cuenta con talleres ni fábricas. No es su modelo. Pilma vende productos de terceras marcas y colabora con un centenar de proveedores locales y extranjeros para ofrecer productos diseñados a medida. De hecho, su labor como firma editora de muebles es cada vez más relevante. El 80% de su catálogo es de la marca PLM Design. En sus tiendas se pueden encontrar butacas, sofás, mesas, sillas, luces y también maletas de alta gama de marcas europeas que distribuye de forma exclusiva en España. El 50% de los artículos se producen en España y el resto, en países de Europa e Indonesia. La compañía vende sobre todo a particulares y también colabora con profesionales del mundo de la arquitectura y de la hostelería.
Mirando hacia al futuro, la compañía aspira a afianzar su posición en Madrid –donde está presente en el barrio de Salamanca– y fortalecer las ventas online. Hoy representan alrededor del 5% del total pero la compañía aspira a incrementarlas facilitando las entregas al extranjero. Fiel a sus valores, la familia rechaza la entrada de socios externos en el capital. Algunos miembros de la cuarta generación, como Ricard, Maria y Arnau, ya trabajan en el negocio.