Conquistar un continente a los 17 años no estuvo al alcance ni de Napoleón. Tal honor sí recayó en Lamine Yamal el pasado 14 de julio, un día después de su decimoséptimo cumpleaños, encumbrada la joven perla de la cantera del Barça en la Eurocopa de Alemania tan brillantemente ganada por España. Tras una temporada destacable en lo individual pero de lo más gris en lo colectivo en su club, Yamal se hizo definitivamente mayor en la Selva Negra, desde donde dirigió los éxitos de una selección que maravilló por su fiabilidad y juego. Ya nadie olvidará el verano en el que se convirtió en una estrella.
El cuarto cetro continental de la selección española, que la sitúa ya como la mejor en el palmarés, vino acompañado de una brillantez poco usual. La unanimidad de que el equipo de De la Fuente era el que mejor jugaba fue indiscutible durante el mes de competición en tierras alemanas. Los resultados lo corroboraban. Los rivales fueron cayendo uno tras otro. Siete victorias en siete partidos fue el impecable balance de la roja. Sólo en el duelo de cuartos de final, disputado en Stuttgart ante la anfitriona Alemania, necesitó de la prórroga para seguir adelante. Un gol de Mikel Merino de cabeza, en el mismo estadio en el que su padre hizo historia para el Osasuna, señaló el camino hacia semifinales.
La selección de De la Fuente enamoró en Alemania en un torneo que encumbró al joven azulgrana
En el penúltimo escalón llegó la eclosión definitiva de Lamine Yamal. Hasta aquel partido en el Allianz de Munich frente a la todopoderosa Francia, el joven talento no había parado de hacer diabluras junto a su socio predilecto, Nico Williams, aunque aún no había obtenido el premio del gol. Tampoco lo había necesitado para convertirse en una pesadilla de todos los rivales y en la principal amenaza con la que contaba De la Fuente.
Pero ante los bleus se descubrió para los que aún dudaban de él, para los que aún no le habían situado en el radar. Aún sin goles en el luminoso del Allianz, Lamine agarró la pelota a unos metros del área, bailó sobre ella, mareó a Rabiot y enganchó un disparo que se enamoró de la escuadra de un Maignan impotente. Lo que viene a ser un auténtico golazo en toda una semifinal de la Eurocopa.
Cinco días más tarde, de regreso a Berlín, donde había iniciado su camino, España conquistaría el torneo derrotando a Inglaterra en la final con un agónico gol de Oyarzábal. Rodri fue escogido mejor jugador del torneo por los expertos y Lamine Yamal, el mejor joven. Ambos, junto a Cucurella, Fabián, Nico Williams y Dani Olmo, formarían parte también del mejor once.
Todo ello fue la confirmación de que los cimientos del proyecto de De la Fuente, que ya suma dos títulos, no sólo son fuertes, sino que también auguran un futuro esplendoroso para la selección española.