La empatía extrema y la dificultad para marcar límites no siempre son cualidades innatas, sino que en muchos casos se desarrollan como un mecanismo de supervivencia. Así lo explica la psicóloga Patricia Pasquin, quien ha compartido en su cuenta de TikTok (@wildlessons) una reflexión sobre cómo las experiencias vividas en la infancia pueden condicionar la manera en que las personas se relacionan en la edad adulta.
Según Pasquin, muchas personas que tienen problemas para establecer límites o que son excesivamente empáticas suelen compartir un mismo origen: haber crecido en un entorno emocionalmente impredecible.
La infancia y su impacto en la personalidad adulta
“Las personas que tienen mucha dificultad para marcar límites o que son muy empáticas normalmente tienen una cosa en común: la experiencia de haber crecido en casa con un padre o una madre emocionalmente imprevisibles”, explica Pasquin en su vídeo.

Captura de vídeo
Contextos con poca estabilidad. Este tipo de entornos inestables, donde no se sabe si un progenitor llegará contento, enfadado o indiferente, hace que los niños desarrollen una habilidad extrema para adaptarse emocionalmente a los demás. En la práctica, esto significa que aprenden a “hipersintonizarse” con las emociones de quienes los rodean, convirtiéndose en expertos en detectar y gestionar estados emocionales ajenos.
Empatía extrema y falta de límites
La herencia de la infancia. Este comportamiento aprendido en la infancia se traslada a la vida adulta, afectando la manera en que estas personas interactúan en su entorno social y profesional.

Una persona empática es propensa a compadecerse de los males ajenos y solidarizarse
- Alta sensibilidad emocional: Son capaces de detectar los cambios de humor y estados emocionales de los demás con gran precisión.
- Dificultad para establecer límites: Pueden sentir que decir “no” es egoísta o temer que su negativa provoque conflictos.
- Tendencia a priorizar el bienestar ajeno: Muchas veces se centran en las emociones de los demás antes que en las propias.
- Evitan el conflicto: Pueden esforzarse en evitar cualquier situación que genere tensión o malestar.
En eventos sociales, por ejemplo, identifican rápidamente a las personas que están incómodas, tristes o enfadadas y se sienten impulsadas a ayudarlas o apaciguar la situación. Esto no es una casualidad, sino una estrategia que aprendieron para gestionar la incertidumbre emocional en su infancia.

Empatia
“Han aprendido que esa inestabilidad emocional o esa incertidumbre emocional es potencialmente peligrosa”, explica Pasquin.
¿Se puede aprender a gestionar mejor esta hipersensibilidad emocional?
Ser empático y atento a los demás no es algo negativo; de hecho, es una cualidad valiosa en muchas situaciones. Sin embargo, cuando esta hiperempatía conlleva un desgaste emocional, una sensación constante de responsabilidad por el bienestar ajeno o una dificultad para marcar límites, puede volverse un problema.
Según los expertos, algunas estrategias para manejar mejor esta hipersensibilidad emocional incluyen:
- Tomar conciencia del propio estado emocional y diferenciarlo del de los demás.
- Aprender a decir “no” sin sentirse culpable, entendiendo que el autocuidado también es importante.
- Poner límites saludables en las relaciones personales y laborales.
- Trabajar en la autoestima, para no depender de la validación externa.
Vía @sanacreceama